Este miércoles se reanudó el debate de la reforma laboral, uno de los proyectos más importantes del Gobierno de Gustavo Petro, en la plenaria de la Cámara de Representantes.
En una sesión clave, se buscó avanzar en la aprobación del articulado, pero no estuvo exenta de tensiones.
Los ánimos se caldearon cuando se propuso votar en bloque los artículos restantes, entre ellos, el polémico artículo 22 relacionado con el contrato de aprendizaje para aprendices del Sena.
Este artículo, defendido por el representante Alfredo Mondragón, del Pacto Histórico, ha generado controversia en las últimas semanas.
La propuesta busca transformar el contrato de los aprendices en un pacto a término fijo, con lo que los estudiantes beneficiados recibirían un salario mínimo y su completa afiliación al Sistema General de Seguridad Social.
Según el texto del proyecto de ley, “durante toda la vigencia de la relación, la persona recibirá de la empresa una remuneración que no será inferior al salario mínimo legal mensual vigente”.
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Impacto en las empresas y en el sistema de aprendizaje
Sin embargo, Tatiana Garcés, socia de Empleo y Compensación de Baker McKenzie, señaló que actualmente el pacto laboral con un practicante del Sena “no es un contrato de trabajo formal”, y por lo tanto, no tiene las cargas prestacionales que se asocian a un empleo.
Garcés advirtió que la modificación tendría un impacto en las cuentas de las empresas y eliminaría “la oportunidad para los estudiantes de formarse en una empresa con una mano de obra calificada en proceso de aprendizaje”.
Beneficios para los estudiantes del Sena
De acuerdo con cifras del Ministerio de Trabajo, más de 440.000 estudiantes se beneficiarían de esta medida, que también contempla incentivos por parte del Gobierno Nacional mientras la tasa de desempleo juvenil se mantenga en dos dígitos. Actualmente, la tasa de desempleo juvenil es del 17,3%, según el Dane.
Controversias en torno al Sena
Paralelo al debate de la reforma, el Sena también ha estado en el centro de la polémica por la actualización de sus programas de formación, en línea con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo.
Algunas de las nuevas profesiones incluyen ocupaciones inusuales como gigoló, azafata de club nocturno y domador de fieras, lo que ha generado diversas reacciones en la opinión pública.
El debate sobre la reforma laboral continúa, y su desenlace será clave para el futuro del mercado laboral juvenil en Colombia.
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